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Se derrumba el “muro de Berlín” de la quimioterapia

Tomado de “The cancer Chronicles”, nro. 7
Diciembre, 1990, por Ralph W. Moss, Ph. D.

 

ESTE ARTICULO DERIVO EVENTUALMENTE (CINCO AÑOS MAS TARDE) EN MI LIBRO “CUESTIONANDO LA QUIMIOTERAPIA”. VER TAMBIEN EL ARTICULO SOBRE LOS EFECTOS ADVERSOS DE LA QUIMIOTERAPIA. – ED.

Este año ciertamente quedará en la historia como el año de las sorpresas alemanas. Cayó el Muro de Berlín. Las dos Alemanias se unieron. Y ahora en Alemania está empezando a derrumbarse otro muro: el mito de que la quimioterapia es invencible. Un experto en bioestadística oncológica de Heidelberg, el Dr. Ulrich Abel, ha publicado una revolucionaria monografía, “Quimioterapia para cánceres epiteliales avanzados”, en la cual le hace el mayor agujero hasta ahora al sólido frente de la ortodoxia (lamentablemente, el libro está agotado).

Su inquietud fue creciendo durante “diez años de trabajo en el área de estadística en oncología clínica”. “Un análisis sobrio y desprejuiciado de la literatura”, según él descubrió, “raramente ha revelado que los regímenes (de medicamentos) en cuestión tengan algún beneficio terapéutico” en el tratamiento de cánceres epiteliales avanzados. Esta es una afirmación asombrosa viniendo de un miembro del establishment del cáncer. En Alemania, le valieron un gran artículo, mayormente favorable, en Der Spiegel, el equivalente alemán de Time. Aquí, el poderoso establishment de la quimioterapia ha mantenido un discreto silencio.

Al decir “epitelial”, el Dr. Abel se refiere a las formas más frecuentes de adenocarcinoma – pulmón, mama, próstata, colon, etc. Estos constituyen por lo menos el 80% de las muertes de cáncer en los países industriales avanzados.

Cada vez con mayor frecuencia, se está utilizando quimioterapia tóxica en casos avanzados de estas enfermedades. En todo el mundo, mueren más de un millón de personas a causa de estos tipos de cáncer, y la mayoría “recibe alguna forma de terapia citotóxica sistémica antes de morir”.

Sin embargo, en 92 páginas, y con una lógica estricta, el Dr. Abel muestra que “no hay evidencia, para la gran mayoría de los casos de cáncer, de que el tratamiento con estas drogas produzca resultados positivos en los pacientes con enfermedad avanzada, ya sea en expectativas de vida o en calidad de vida”. La “casi dogmática creencia en la eficacia de la quimioterapia” se “basa con frecuencia en conclusiones falsas extraídas de datos inapropiados”. Mientras escribía su monografía, el Dr. Abel también realizó una encuesta entre cientos de oncólogos. “Las opiniones personales de muchos oncólogos”, nos informa, “parecen contrastar de manera llamativa con lo que se comunica al público”. De hecho, el Dr. Abel cita estudios en los que muchos oncólogos sostienen que no utilizarían quimioterapia si tuvieran cáncer.

El establishment atribuye el supuesto aumento histórico en la tasa de supervivencia a 5 años de las últimas décadas a los efectos beneficiosos de la quimioterapia.

Pero como demuestra el Dr. Abel, es este un razonamiento equivocado. “Decir que la supervivencia a 5 años equivale a la cura confunde”, porque combina datos tanto de cánceres locales como diseminados. Y las comparaciones con grupos de control históricos son muy parciales. “Los expertos modernos en metodología están de acuerdo en que la única manera de obtener información confiable sobre el valor relativo de dos terapias es realizar comparaciones aleatorias”. Es sorprendente que casi nunca se lleven a cabo tales comparaciones en el caso de las terapias ortodoxas. Algunas de las razones posibles por las cuales la supervivencia a 5 años puede se mejor hoy que años atrás:

  • Mejoras en la detección temprana

  • Stage migration (un mejor diagnóstico da por resultado una mejor prognosis)

  • Mejoras en los cuidados de apoyo

En un gráfico asombroso, el Dr. Abel resume toda la evidencia directa disponible a partir de estudios aleatorios de si la quimioterapia extiende o no la vida. El cáncer de pulmón de célula pequeña “es el único carcinoma para el cual existe buena evidencia directa de una mejoría en la supervivencia a causa de la quimioterapia”. ¡Pero la mejoría consistía en unos tres meses más de vida! Para cáncer de pulmón que no sea de célula pequeña exiten también algunos “débiles indicadores” de que se obtiene un pequeño beneficio.

Para otros tipos de cáncer, las noticias son mucho menos alentadoras:

  • Colorectal: no hay evidencia de que la supervivencia mejore con la quimioterapia.

  • Gástrico: no hay evidencia clara

  • Pancreático: el mayor estudio realizado arrojó resultados “completamente negativos”. Fue mayor la supervivencia en el grupo de control

  • Vejiga: no se ha realizado ninguna prueba clínica

  • Mama: no existe evidencia directa de que la quimioterapia extienda la supervivencia. Su uso es “éticamente cuestionable”.

  • Ovario: no existe evidencia directa, pero probablemente haya un pequeño beneficio de los tratamientos con cis-platinio. Pero las comparaciones no aleatorias “prácticamente carecen de valor para evaluar la terapia”.

  • Utero y cuello del útero: no existe mejoría en la supervivencia

  • Cabeza y cuello: no existe mejoría en la supervivencia, pero ocasionalmente hay “efectos positivos” debido a la reducción del tamaño de los tumores

Dados los resultados casi uniformemente negativos, ¿dónde se originó la idea de que la quimioterapia es tan beneficiosa en esos cánceres? Uno de los motivos es que a menudo las drogas tóxicas sí producen una respuesta: una reducción parcial o total del tamaño del tumor. Pero en contra de lo que comúnmente se cree, la “reducción de la masa del tumor no prolonga las expectativas de vida”. De hecho, en ocasiones, el cáncer regresa más agresivamente, porque matar al 99% de la masa de un tumor alienta el crecimiento de cepas de células resistentes.

¿La quimioterapia no mejora la calidad de vida del paciente, por lo menos? Probablemente otorga un mínimo de alivio psicológico a un paciente que está muriendo, si consideramos que le da una posibilidad. (Sin embargo, esto en general se basa en el error conceptual de que la quimioterapia va a ser curativa). Es ventajoso si alivia los síntomas, como en el cáncer en la cabeza o en el cuello. Pero como señala el Dr. Abel, “hasta ahora no han habido estudios aleatorios que brinden una clara evidencia de que la quimioterapia mejora la calidad de vida”. De hecho, la mayoría de estas drogas son tan tóxicas que pueden causar una horrenda disminución de la calidad de vida en muchos pacientes llevados hacia lo que un oncólogo llama “la frontera vital” (al borde de la muerte).

¿Y qué hay de la infrecuente y afortunada persona cuyo carcinoma avanzado parece curarse por el tratamiento con drogas? Ciertamente, unos pocos pueden responder de esta “milagrosa” forma. Pero uno debe evaluar el beneficio de esta persona contra el costo total de todos aquellos que reciben el tratamiento y no se benefician. Se debe evaluar la totalidad del riesgo versus el beneficio, de lo contrario el argumento adquiere “la misma lógica que una recomendación de apostar” basada en “las ganancias de los ganadores”.

En resumen, “la oncología no ha sido capaz de proporcionar bases científicas sólidas para la terapia citotóxica tal como se la usa actualmente”. Sin embargo, la “tesis de la eficacia de la quimioterapia” ahora ha tomado “el carácter de un dogma”. De hecho, tanto en Alemania como en los EE.UU., no brindarle estos tratamientos tóxicos a un creciente número de pacientes “no es ético”. Por lo tanto, la oncología clínica se ha vuelto “prisionera de su propio dogma”.

Se podría decir mucho más sobre este libro de lo que es posible en una breve reseña. Digamos que en este annus mirabilis, el libro de Abel es uno de las más extraordinarias maravillas.

A veces los médicos se niegan a escuchar sobre los efectos adversos de la quimioterapia, ya que los consideran un pequeño precio a pagar a cambio de una supervivencia más prolongada. Pero la quimioterapia se originó en experimentos con gas mostaza en la segunda guerra mortal, y sigue siendo un veneno.


Ralph Moss, Ph.D., es autor de ocho libros y de tres documentales sobre la temática del cáncer. Es asesor (de tratamientos alternativos para el cáncer) del Instituto Nacional de Salud, de la Universidad de Columbia, y de la Universidad de Texas. Investiga y escribe informes individualizados para personas con cáncer, llamados “Healing Choices” (Elecciones de Curación). Para recibir información sobre estos informes escriba a:

Coordinator Anne Beattie
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E-mail: mail@ralphmoss.com


Fuente: Chemo "Berlin Wall" Crumbles