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Un fraude de 3.000 millones de dólares

Por Gina Kolata

 

Se calcula que un 65% de los norteamericanos mayores de 65 años tienen osteoartritis en las rodillas. Una operación común para la artritis en la rodilla no fue mejor que un procedimiento simulado en el que se sedó a los pacientes mientras los cirujanos fingían estar operando, los investigadores informaron hoy.

La operación de cirugía artroscópica para el dolor y la rigidez causada por la osteoartriris se realiza en unas 650.000 personas por año en los EE.UU., con un costo de 5.000 dólares por persona, lo que lleva el costo total a 3.300 millones de dólares por año en los EE.UU.

La operación implica realizar tres pequeñas incisiones en la rodilla; insertar un artroscopio, un delgado instrumento que permite que los cirujanos vean la articulación; y luego limpian los restos de la rodilla o recortan las partes en peor estado en el cartílago de la articulación, y luego lo limpian.

Según los exámenes de la función de la rodilla, la operación no ayudó, y aquellos que recibieron la operación placebo dijeron sentirse tan bien como quienes habían recibido la operación real.

El Dr. Baruch Brody, un eticisista de Baylor que ayudó a diseñar el estudio, dijo que la cirugía es un fraude.

El estudio se ocupó solamente de la cirugía artroscópica para la osteoartritis, no de otras comunes operaciones de rodilla.

Los 180 participantes del estudio fueron asignados al azar para recibir la operación o la cirugía placebo, en la que los cirujanos simplemente realizaron cortes en sus rodillas, para que los pacientes no supieran si habían recibido la operación real o la falsa.

La investigación empezó cuando un cirujano ortopédico del Hospital de veteranos de Houston, el Dr. J. Bruce Moseley, que actualmente es el médico de dos equipos profesionales de básquet de Houston, se acercó a la Dra. Wray para sugerirle un estudio que compararía lavar la articulación con lavar y raspar la articulación.

La Dra. Wray tuvo una idea más audaz.

“¿Cómo sabe que lo que está observando no es un efecto placebo?”, dijo. El Dr. Moseley recuerda: “Mi respuesta fue “Esto es cirugía”. Ella le dijo: “Lamento decirte esto, pero la cirugía puede tener el efecto placebo más grande de todos””

Casi nunca se realizan estudios placebo de cirugías. Muchos médicos los consideran poco éticos porque los pacientes correrían riesgos sin beneficios. Trabajando con el Dr. Brody, el eticista, el grupo trató de que el tratamiento placebo no fuera más peligroso que la vida diaria. Así y todo, de 324 pacientes consecutivos a los que se invitó a participar, 144 se negaron.

Para los que aceptaron, en el día de la operación se los llevó en silla de ruedas al quirófano, sin que ni ellos ni ninguno de los médicos y asistentes supieran qué tratamiento recibirían. Cuando estuvieron en la mesa de operaciones, el Dr. Moseley, que realizó todas las operaciones, abrió un sobre sellado que decía si el paciente debía recibir la operación o no.

Los del grupo placebo recibieron una medicación que los hizo dormir. A diferencia de los que recibieron la operación real, no se les dio anestesia total.

El Dr. Moseley realizó pequeños cortes en sus rodillas para que pareciera una operación. Dobló y enderezó la rodilla y pidió instrumental quirúrgico, por las dudas de que el paciente estuviera parcialmente conciente. Un asistente agitaba agua en un balde para hacer el sonido de una rodilla siendo limpiada con líquido.

Se entrevistó a algunos expertos en ortopedia acerca de este estudio. dijeron que hacía tiempo que cuestionaban esta cirugía y su efectividad. El Dr. Kenneth Fine, un cirujano ortopédico de la Escuela de Medicina de la George Washington University, dijo que hacía mucho tiempo que le parecía que esta operación no parecía hacer nada por la artritis.

"Tiene muy buenas tasas de éxito en cuanto a la satisfacción de los pacientes, pero yo siempre fui escéptico", dijo.

El Dr. William J. Tipton Jr., vicepresidente y director ejecutivo de la Asociación de Cirujanos Ortopédicos de los Estados Unidos, dijo que también había cuestionado la operación.

"Soy médico y paciente", dijo el Dr. Tipton, explicando que él tiene osteoartritis. "Mi rodilla no está bien, pero no voy a hacerme la operación con artroscopía. Me doy cuenta de que no me va a ayudar".

Hay dos editoriales junto al paper en el New England Journal. Uno, de Sam Horng y el Dr. Franklin G. Miller de los Institutos Nacionales de Salud, pregunta si la cirugía placebo es ética. Según ellos, la controversia está en que los médicos dan por supuesto que no se puede poner en riesgo a un paciente en una investigación clínica, si no hay beneficios, y la cirugía placebo tiene riesgos.

Pero, dijeron, la investigación clínica es diferente de la terapia médica; su objetivo no es ayudar a quienes participan del estudio sino ayudar a futuros pacientes.

Para que sea ético, según ellos, un estudio con cirugía placebo debe cumplir tres criterios; no debe exponer a los pacientes a un riesgo indebido; los beneficios de saber si la cirugía es útil deben ser mayores que cualquier riesgo potencial para el paciente; y los pacientes deben estar de acuerdo en participar luego de ser debidamente informados.

En este caso, escribieron, todos estos objetivos se cumpliero y el estudio “ejemplifica el uso éticamente justificado de la cirugía placebo”.


Fuentes

New York Times, 11 de julio de 2002

The New England Journal of Medicine, 11 de Julio de 2002, 347:81-88, 132-133